Ah, tmbn hago ensayos By the way.... ENJOY:
La ironía es uno de los tópicos que presentan gran potencialidad de ser desarrollados en muchas obras literarias, pues la definición misma conlleva una gran carga significativa que da pie a análisis desde distintos enfoques. En el presente trabajo se intentará desmembrar el concepto de ironía dentro de dos obras de la literatura mundial del siglo veinte: Nadja y Retrato de un artista adolescente. El análisis que se hará a continuación girará en torno a los protagonistas de ambas obras, es decir, alrededor de Stephen y Nadja quienes serán el hilo conductor, y el motivo, para aplicar las propuestas de Kierkegaard acerca de la ironía.
Es posible abordar la novela Nadja a través de la perspectiva de le ironía elaborada por Sören Kierkegaard (Popovic) la cual establece que esta puede presentarse como una sucesión de acciones determinadas por la cancelación de los límites impuestos por lo real hasta llegar a un plano de libertad. Considerando lo anterior sería necesario llevar a cabo una segunda lectura del texto donde no sólo se observen los temas más superfluos sino que exista una mejor comprensión del mismo. Gracias a este desmembramiento de la obra se puede enunciar que existen ciertos aspectos que concuerdan en gran medida con la propuesta del filósofo alemán.
Dentro de la historia se muestran distintas situaciones que revelan una gran carga irónica y es precisamente Nadja quien las hace palpables. En primera instancia se tiene que su configuración no es otra cosa que una suma de antítesis; la mayoría de los elementos inherentes al personaje están conjugados para que su interacción, y contraposición, en el exterior resulte en una gran ironía. Pareciera que la protagonista se relaciona con la realidad de una manera bastante peculiar, pues la percepción que posee de lo que está a su alrededor difiere por completo de la del resto del mundo.
La heroína se encuentra subyugada por los límites que la sociedad tiene preestablecidos como lo real, su existencia está condenada por las convenciones del mundo; Nadja no puede abandonar estas convenciones, sin embargo puede evadirlas de alguna forma. El personaje rompe con la delimitación de la realidad, va más allá de las cadenas impuestas por el entorno y gesta una alteridad en la que comienza a desenvolverse. Es entonces cuando su pasado, la vida en su pueblo, los amores perdidos y su hija, se disipa ante la nueva perspectiva. Dicha abstracción le permite moldearse, y desarrollarse, ante las dificultades económicas del día a día.
Es posible mencionar que tanto la cancelación como el concepto de individuación convergen en el mismo punto. La libertad que proviene de la acción de cancelar queda evidenciada en el hecho de que la protagonista elija su propio nombre: “Me dice su nombre, escogido por ella misma. –Nadja, porque en ruso es el principio de la palabra esperanza, y precisamente porque es sólo el principio.”(Breton 46). La creación de una nueva identidad reafirma, como ya se ha mencionado con antelación, la libertad del personaje pues actúa en función de evadir los límites que le ha impuesto la sociedad: cancelación e individuación se unen en una sola línea la cual transitará a través de la obra alejándose gradualmente del yugo de lo real.
Para Kierkegaard la ironía radica en el simple hecho de haber transgredido las barreras de la realidad y crear una nueva concepción del entorno. Sin embargo la historia misma expande el sentido irónico, pues a pesar de que la línea de evasión de la protagonista tiende a alejarse de la realidad llega un punto en el cual la abstracción se desquebraja arrojando a Nadja a las fauces de lo real. Sin importar cuanto trate de evadir la realidad la heroína terminará siendo víctima de ella. Es justo aquí donde verdaderamente reside la ironía, una muy trágica: la libertad que Nadja consiguió a través de la cancelación es inútil pues la realidad, de la que huye, termina por devorarla.
Partiendo de la misma propuesta de Kirkegaard, acerca de la ironía, en Retrato del artista adolescente existen elementos similares a los que se han mencionado en párrafos anteriores. Dentro de la historia es posible observar el crecimiento del personaje principal, su desarrollo e individuación; quedan al descubierto las actitudes que este presenta frente al mundo inmediato así como la experiencia, marca indeleble de la vida, que los momentos difíciles le han dejado.
El proceso de individuación de Stephen está estrechamente ligado a una cierta negación del universo circundante. El protagonista logra evitar la realidad en distintas etapas y mediante varias técnicas que le permiten desvanecer, aunque no del todo, gradualmente las cadenas que impone la sociedad. Se distinguen tres estadios: cuando niño en el internado, a los dieciséis y el último sería hacia el final de la novela. En el primero la evasión está denotada por los juegos organolépticos que practica con la finalidad de aislarse de la barbarie y la incomprensión del grupo: “Apoyó los codos en la mesa y se puso a taparse y destaparse los oídos. Cada vez que se destapaba los oídos, se oía el ruido del comedor. Era un estruendo como el del tren por la noche” (Joyce 13). Este afán lúdico no es mas que una forma de abstracción; Stephen no desea quedar inserto en la realidad, entonces trata de alterarla de una manera u otra.
Ahora bien, cuando la historia avanza cronológicamente y el protagonista es ya un pubescente la evasión no se presenta de la misma forma sino que, acorde a su crecimiento, queda evidenciado en lo sensual. Stephen abandona la realidad para sumergirse en los concupiscentes deleites de la carne; aparentemente avanza un par de casillas en el uso de sus sentidos. Todo parece indicar que conforme crece su necesidad de evadirse lo hace a la par.
En el último estadio la evasión no es explicita sino que exige tanto un sentido deductivo como una interpretación profunda por parte del lector. El personaje, desde su presentación en la obra, trata de escapar a través de los sentidos, obviamente a distintos niveles, llegando hasta un punto en el cual la abstracción a través de los órganos sensoriales no es suficiente: su método de evasión es ahora el arte. Es cierto que desde temprana edad el concepto de arte ha estado ligado a Stephen, pero no es sino hacia el final de la historia cuando se acentúa; los sentidos dejan de ser la materia más importante, accede a un nivel superior en donde La huída, cual homérico canto, toma tintes espirituales.
La carga irónica en el texto, al igual que en Nadja, está sustentada en el concepto de cancelación. No obstante es necesario subrayar que en el caso de Stephen la libertad es un elemento que se le otorga hacia el final de la historia. A lo largo de este ensayo se ha demostrado como el concepto de ironía, bajo la perspectiva de Kierkegaard, está presente tanto en la obra de Joyce como en la de Breton. Mientras que en la segunda la ironía resulta ser trágica, con la fluctuante línea de cancelación de la realidad, en la primera responde a la coexistencia con el mundo.
Que la ciencia y el rock caigan con todo su peso sobre el silencio de los herejes.
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