Que el silencio nos agobie
no tiene nombre,
y que la tarde caiga invariablemente,
coronada
por el viento
y la brisa, que me golpea,
libera, me libera.
Y cuando la grisácea bestia me atrapa
yo le huyo.
le huyo pues
no entiende
que yo nací para estar viva
para correr por las nubes
y jugar con la niebla,
revolcarme en la luz
y bañarme desnuda
bajo el murmullo imperceptible
de mi voz.
Nací para ver el núcleo
de la tierra;
fundirme en tierno abrazo
con la esencia misma
del Dios
con mayúscula.
Nací para estar descalza,
y para que en el intransigente
ciclo de mi luna
se eternice
el estallido
de mi cuerpo en
éxtasis.
Que la ciencia y el rock caigan con todo su peso sobre el silencio de los herejes.
27.4.08
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2 comentarios:
No acierto a decir cuán ginófilo está esto. Aún me acuerdo cuando Hilda nos dijo esa frase tan musical, a fe que era bien volverla un poema. El orgasmo de la muerte y la libertad... al son de una buena ejecución de Erdelezi, ¿qué podría salir mal? [Risillas] Pero estoy divagando. Me ha gustado, no puedo evitar evocar un dulces pies, albos, delicados, sin mácula de tierra, esperando un beso. Excelente.
FE DE ERRATAS: Donde dice «Me ha gustado, no puedo evitar evocar un dulces pies, albos, delicados, sin mácula de tierra, esperando un beso» debe decir «Me ha gustado, no puedo evitar evocar un par de dulces pies, albos, delicados, sin mácula de tierra, esperando un beso»
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