Y me alejo sin que me sientas.
Como si fuera la primera vez que te observaras en el espejo: desaliñada y sucia. Resultado de la batalla campal de la noche anterior. Hueles a carne, hueles a sexo y no hueles a mi. Te sorprende verme, estas hastiada tanto como yo de este toma y daca, de este drama, de esta hiperbólica matanza. Me hieres, yo sufro. Yo sufro, tú lloras. Tú actúas, yo miento. ¡Eterno! Circulo vicioso que debe de terminar ahora. Te lo digo gritando, y no paras de chillar.
Me alejo quedamente, esperando que no percibas el hedor a ausencia que despide mi boca, el putrefacto olor a ansiedad que guardan mis axilas o mi cuello que apesta a nostalgia. Rehuyo para que no lo notes. Total, mañana será otro día.
Mañana, mañana, mañana.
Mañana repasaremos esta escena.
-Saldrá bien, no te preocupes.
-Si, eso espero.
Que la ciencia y el rock caigan con todo su peso sobre el silencio de los herejes.
15.6.07
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