Que la ciencia y el rock caigan con todo su peso sobre el silencio de los herejes.

27.4.08

Querida Rebeca

Prosa, al fin.

------

Querida Rebeca:

Considera esta carta como un grito desesperado, como una manera frustrante de buscar la comunicación, ya perdida, contigo. Incluso, podría decirse que es un último esfuerzo por encontrar un poco de sosiego. Tu partida me marcó enormemente; no comprendo que ocurrió, ¿por qué te fuiste? Dejándome sumido en la inestabilidad, en la sórdida recamara en la que solíamos vernos cada noche. Pasaron los días, esperé sentado en el taburete: no apareciste. Primero creí que algo te habría ocurrido, no obstante rechacé la idea al instante. A la segunda semana de tu ausencia decidí, con pesar en mi corazón, hacer una visita a tu madre.

Isabel me recibió con una algarabía inusitada, contrastaba con mi taciturno semblante. Entré a tu casa sintiéndome turbado, al dar los primeros pasos comprendí que no abandonaría ese lugar. Nunca. El aire corría libremente transportando tu olor por todas partes, asfixiándome, sometiéndome. Observé a tu madre, una copia maltrecha de ti, caminando con pasos cortos y modales forzados. Corroboró tu partida. Me había preparado para tal golpe, pero no logré que palabra alguna saliera de mi boca, ella percibió mi febril tartamudeo, mis manos sudadas, la palidez en mi rostro. Una semana después Isabel y yo nos casamos.

No me reproches, lo hice solamente para poder seguir viéndome en los espejos de tu habitación, en los que tú te veías, para sentir las sábanas de tu cama, jugar con los cabellos, aun enredados, de tu cepillo. Para hacer el mismo recorrido que hacías desde la ducha hasta el patio, para recibir los rayos de sol que con anterioridad golpeaban tu piel. Tuve que conformarme con esa imagen diluida de ti; caderas estrechas, no amplias como las tuyas, la piel flácida, no tersa y firme, los ojos apagados y codiciosos, no tiernos y suplicantes. Una total y absoluta carencia de tu voluptuosidad.

Estoy harto de tu madre, de su servilismo hipócrita, de su risa desabrida, de su exasperante silencio, de su absorta contemplación, de que me adore como a un dios. Prefiero tu mirada, la que me legitima como un igual, la que me expresa la profundidad de lo que sientes. Daría lo que fuera por cambiar ese cuerpo que a diario se despierta junto al mío, por enredarme de nueva cuenta en tus besos, en tus pechos, en los suaves vellos de tu entrepierna. Haría lo que fuera para que volvieras.

Dejaría de martirizarte con mis inseguridades. No volvería a probar el whiskey, actuaría conforme a mi edad, dejaría de ser tan posesivo. Disfrutaría de la espera. ¡Haría lo que quisieras! Te entregaría mi ser entero. Levantaría la tapa del excusado antes de orinar, dejaría de burlarme de lo que desconozco. ¡No volvería a herirte! ¡Perdóname! ¡Vuelve! Me arrastraría cual gusano ¡Lo juro! Juro que no te heriré de nuevo, tiraré el flagelo, fundiré las púas del cilicio, venderé el potro de castigo, no te torturaré más. No exhibiré tu espalda destrozada por mi látigo ni las quemaduras en tus muslos. Te juro que haré lo que pidas. Enterraré tus huesos, dejaré de lamer los dedos de tu cadáver…

Marzo 26, 2004.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bato, eres un enfermo.

Por eso te amo.

Besos ♥

Anónimo dijo...

Ya tiene rato que no me meto a aqueste espacio y hoy, con algo de sueño, con algo de emoción, con un poquito de esos sentimientos extraños que surgen a la media noche, me puse a cavilar un poco e invariablemente vino el pensamiento a traerme tu imagen. Ignoro si verás aqueste texto antes de que pasen otros siete meses o de que quieras, si quieres, publicar de nuevo en este blog. Hermano, si entre las muchas cosas que hay, me viese obligado a señalar una que se dijese es algo me admira y te admiro es que no traes contigo esas cadenas que a muchos pareciera darles seguridad y son, a fin de cuentas, miedo de aventurarse en lo profundo. Lo profundo es un abismo del que poco sabemos, cuán puñetas se oye aquello y sin embargo, cierto llega a ser. Total, he pensado en ti y he querido dejarte un mensajito que rompa con esa tradición canalla de quejas y llantos vía messenger, cuántas lágrimas no se derraman en silencio por penas mayores, y cuántas son escandalosas por nonadas. Me siento enamorado de la vida y de las cosas, y cuando digo cosas también digo hembras, ¿qué arcano hechizo las trae a las visiones de la noche? Yo no sé; pero al final todo esto es por compartirte un soneto que compuse, que subí al blog con foto de mi referente, que si me viese más enamorada que sorprendida o juguetona, fuese yo más injusto con lo que se me alcanza en estas materias,

¿do hase visto enamorado que quiera,
sabiendo la quimera,
haber su complacencia disoluta
enamorando puta,
estudiante y amiga lisonjera?


En fin, a vueltas con todo aquesto. Te quiero mucho, hermano.

Felices navidades.